lunes, 14 de mayo de 2012

La máquina del buen rollo


Madrid está de fiesta estos días. En el parque de San Isidro, donde se encuentra la famosa "pradera" y se celebra la festividad del patrón de la ciudad, se ha instalado una feria. Visitar este lugar por la mañana, bien temprano, es una experiencia surrealista. Las atracciones están cerradas y el silencio reina en todo el recinto. Paseando por estas calles artificiales, sucias y desiertas, entre casetas de tiro y puestos de comida, parecemos los supervivientes de un holocausto.


viernes, 27 de abril de 2012

Feliz fin de semana

Macià Masferrer nació a mediados del siglo XIX en una masía situada en el macizo del Montseny (Cataluña). El joven Macià se aficionó a la botánica, hasta el punto de que hoy se le reconoce como un destacadísimo naturalista de su época. La finca en la que estaba su casa, propiedad de su familia desde 1710, había pertenecido desde el siglo XII a los Masjoan, que la vendieron para emigrar a América.
La masía Masjoan (el cambio de titularidad no afectó al nombre de la propiedad) terminó convertida en un espeso bosque por obra y gracia del interés científico de Macià, que plantó árboles y más árboles –abetos por aquí, cedros por allá– hasta formar un arboreto de coníferas.
El bosque de Macià se puede visitar y cuenta en la actualidad con más de medio centenar de especies originarias de todo el mundo: secuoyas, abetos Douglas... Pero hay una muy especial, y lo es porque nació en la propia finca, espontáneamente.
Se trata de un híbrido de Abies pinsapo y Abies alba, y fue descubierto por un sobrino de Macià, Jesús Masferrer, en los años cincuenta del pasado siglo. Jesús consultó con expertos científicos y envió unos ejemplares a Madrid, donde se confirmó la noticia: había nacido una nueva especie de abeto.
El Abies masjoanis que veis en la foto es quizá uno de aquellos abetos que llegaron a Madrid para ser identificados. No lo sé, pero en tal caso sería una historia redonda. Este ejemplar de mi jardín particular es espectacular, monumental, supera los treinta metros de altura y se encuentra en los jardines de Herrero Palacios. Se dice del abeto de Masjoan que es el más bonito árbol de Navidad, y probablemente sea cierto, ya que es una de las especies más vendidas en esas fechas, cuando cerca de la masía Masjoan, en Espinelves, se celebra una feria navideña en la que los masjoanis con los reyes indiscutibles. Su comercialización la inició el propio Jesús Masferrer, el descubridor de la especie. Si no conocéis la feria de Espinelves, aquí tenéis mi recomendación. El entorno es precioso y está todo el pueblo lleno, lleno de abetos.

lunes, 23 de abril de 2012

Feliz Sant Jordi y feliz Día del Libro



No os lo vais a creer, pero en la Rosaleda de nuestro jardín particular ¡no han florecido aún las rosas!, por eso os felicito en este día especial con una foto de las que yo he recibido esta mañana. Os deseo un feliz día de Sant Jordi y del Libro.

lunes, 9 de enero de 2012

Una aventura nocturna


6 de enero. Los Reyes Magos trajeron a casa regalos, amigos y una estupenda celebración con todos los ingredientes que la ocasión requería: deliciosas viandas, risas, música, burbujas y roscón. Hacia las 9 de la noche decidimos poner fin a la sobremesa: Lisa tiene que salir a pasear. Salimos todos a las 21.15 y, a través del Retiro, acompañamos a dos amigos durante una parte de su trayecto a casa. Como siempre, entramos por la puerta del Niño Jesús, al sur del parque. En nuestro paseo, apenas nos cruzamos con nadie, a pesar de que la noche no es muy fría. ¿Dónde está todo el mundo? En la puerta de Madrid, al norte, nos despedimos de B. y J. e iniciamos el camino de vuelta. Qué poca gente. A unos 25 metros de nuestra puerta, observamos que un corredor llega a la verja y, con la agilidad de un gato, trepa y salta al otro lado. ¿Qué? ¿La puerta está cerrada? Tal vez nosotros podríamos saltar, pero ¿qué hacemos con Lisa? Nuestro paseo transcurría tan agradablemente que no nos dimos cuenta de la hora que era: el Retiro se cierra a las 10 de la noche. Tranquilos, no pasa nada, la puerta del Florida Park siempre está abierta. (Y con la boca pequeña: siempre que el Florida no esté cerrado, claro). Para quien no lo sepa: las puertas del parque del Retiro se cierran de sur a norte, empezando por la puerta de Atocha, en sentido inverso a las agujas del reloj. De acuerdo, démonos prisa, vayamos a la puerta de Granada. Cerrada. La del Doce de Octubre. Cerrada. Ánimo, seguro que la del Florida... ¡Cerrada! Estoy en Central Park, duermo, me alimento y reflexiono en el parque, igual que aquel personaje de Paul Auster. Se acerca un corredor. Dice que la siguiente puerta está abierta. Alivio. Al llegar, decepción. Y seguimos hasta O’Donnell. El mismo corredor de antes: me han dicho que la puerta del Casón está abierta. Yo: ¿qué? ¿La del Casón? Imposible. Esa no es ni mucho menos la más transitada, ¿por qué iba a estar abierta? Y llegamos, otra vez, a la puerta de Madrid. Tenemos que hacer algo. Envío un mensaje: no os lo vais a creer, ¡nos hemos quedado encerrados en el parque! No se ve a nadie. Estamos completamente solos. Bendito móvil. 112. Sí, verá, estamos en el Retiro y no podemos salir. Sí, eso es. ¿Cómo? Tres personas y un perro. De acuerdo, esperamos su llamada. Nos sentamos en un banco, Lisa también está cansada. Hace frío. Seguro que uno de esos coches patrulla que circulan por el parque viene a recogernos. Menos mal. Son las once. ¡Quiero irme a casa! Qué vergüenza, somos unos pardillos. Pobre Lisa. Ring, ring. 112: buenas noches. Sí, tienen que ir hasta la puerta de Atocha y salir por la garita. Maldita sea, ¡la garita, claro! Pero, no fastidies, ¿¿tenemos que ir hasta Atocha?? ¡Y luego desde ahí volver a casa! Negación, desconcierto, aceptación. Vamos, Lisa. Paseo de Coches, monumento a Pedro Ponce de León, Casa de Vacas, Estanque Grande. La luna y su reflejo en el agua. Tengo una nueva aplicación en el móvil para identificar las estrellas. Eso de ahí es Júpiter. Y eso la constelación de Orión. Fuente de la Alcachofa, estatua del Ángel Caído. Bajamos, bajamos... Ahí está la puerta de Atocha. Nadie nos saluda ni nos da la enhorabuena. Somos libres. Muy bien, Lisita. Ya queda poco. Caminamos hasta la estación de Atocha. Nos despedimos de K. Que descanses, a nosotros aún nos queda un trecho. Paseo de la Reina Cristina, plaza Mariano de Cavia. Ahí está el parque de nuevo. Cerrado. Son las doce menos veinte. Avenida de Menéndez Pelayo, Amado Nervo, Juan de Urbieta... ¡Lisa, ya estamos en casa!


Color azul: de puerta del Niño Jesús a puerta de Madrid.
Color rojo: de puerta de Madrid a puerta del Niño Jesús.
Color violeta: de puerta del Niño Jesús a puerta de Atocha y, de ahí, a casa.

domingo, 8 de enero de 2012

Mi lazo de terciopelo


Espero que los Reyes Magos de Oriente hayan sido generosos con vosotros. Lisa también ha recibido regalos. Aquí la veis posando con su nuevo lazo esta mañana.