domingo, 26 de junio de 2011

Neo, un perro extraordinario


Leí hace tiempo un libro estupendo, Todos los perros de mi vida, de Elizabeth von Arnim, y de él acabo de rescatar unas palabras, muy oportunas en este momento tan triste:

Brindo por los perros buenos.
Sea cual sea su raza, tengan o no pedigrí,
aunque nunca hayan ganado un premio de postín,
brindo por los perros buenos.
Por los rabos que se agitan, por las miradas sinceras,
la extraordinaria valía y lealtad insospechada
que tal y como merecen nunca serán valoradas.

Por favor, observad esta foto.
Podría contaros sobre ella dónde la tomé, en qué circunstancias, a qué hora, quién más estaba presente... Sin embargo, todos esos datos son irrelevantes, pues lo realmente importante es que el perro que aparece en ella se llamaba Neo y que esta imagen resume un instante de felicidad suprema.
Mi querido Neo era un perro extraordinario, y como buen labrador adoraba zambullirse. He decidido que esta es la fotografía perfecta para rendirle un homenaje, a pesar de que apenas se le intuya entre las olas.

sábado, 25 de junio de 2011

El árbol suicida

El pino suicida

El lunes Lisa y yo nos topamos con esta escena durante el paseo matinal: el servicio de jardinería del Retiro estaba a punto de talar el pino que veis en la foto. Estuve charlando con los empleados que se congregaron para colaborar en el operación, y juntos llegamos a la conclusión de que este árbol había mostrado desde su juventud tendencias suicidas. En realidad fui yo quien dejó caer esta teoría durante la conversación, pero ninguno de los presentes mostró sorpresa por lo que dije. Según los cálculos de los jardineros, debía de tener unos cien años. Ya a edad temprana este pino carrasco comenzó a separarse de su destino natural: el crecimiento vertical. Por la forma que finalmente adoptó su porte, daba la sensación de que había hecho denodados esfuerzos por conseguirlo, como si hubiera tomado la determinación de no ser como los demás, y así giró y giró, alcanzó la horizontalidad y prosiguió en su curva sin retorno. Su obstinación por doblegar las leyes de la naturaleza ha dado al fin su fruto, pero cuánto esfuerzo y tiempo invertidos.
Unos días atrás se tomó la decisión de talarlo. El punto más elevado del tronco había comenzado a quebrarse, exhausto por la tensión, y puesto que el Retiro es un parque público, la seguridad de los paseantes estaba en riesgo. No quedaba otra solución.
Y el árbol suicida se salió con la suya.
Lisa y yo nos marchamos antes de que tronaran las máquinas. No quisimos asistir al funeral.

domingo, 19 de junio de 2011

Lisa vs. Lukánikos

A estas alturas de la película prácticamente todo el mundo sabe que en Atenas hay un perro protestón al que le falta tiempo para colocarse en primera fila de cualquier manifestación que se convoca en la calle (y ya van unas cuantas desde 2008). Pero Lukánikos, el perro en cuestión, no hace únicamente acto de presencia, sino que participa de la protesta y adopta una actitud reivindicativa y casi temeraria, pues se planta ante los agentes antidisturbios y ladra como un descosido. En ocasiones incluso se le ha visto esquivar los botes de gases lacrimógenos y burlar los impactos de objetos, piedras y porras.
Por motivos que se desconocen, Lukánikos está en el bando de los indignados.
Este hecho resulta hasta cierto punto una contradicción, ya que las autoridades atenienses hacen gala de una actitud especialmente humanitaria con los perros y gatos callejeros que pueblan la ciudad, ya que se ocupan de identificarlos, esterilizarlos y, lo que es más sorprendente, respetarlos. De su alimentación se encargan de manera altruista los ciudadanos, en un gesto que les ennoblece como seres humanos.
La primera vez que vi por la tele a Lukánikos caí en el gran parecido físico con Lisa, luego, al conocer la historia del ya famoso perro anarquista, pensé en lo distintos que eran.
¿Os he contado alguna vez que Lisa no ladra? Es decir, sabe ladrar, pero apenas utiliza el ladrido como reclamo, ni tan siquiera como defensa. Si está con perros muy jóvenes o cachorros, que como es lógico suelen alborotar mucho, suelta un ladrido seco, de autoridad, para poner paz entre las partes. Si se encuentra con perros adultos como ella y hay alguno con ganas de bronca, Lisa se da media vuelta, se aparta, huye de los conflictos. Detesta el ruido y las multitudes, aunque los soporta estoicamente. Tengo un amigo que dice que Lisa es violencia cero, y es verdad. No conozco un perro más pacífico que Lisa.

jueves, 16 de junio de 2011

Suave y ligero como una pluma

Suave y ligero como una pluma

Hace meses publiqué una foto de este árbol, sin saber su nombre. Creo que lo busqué y lo encontré, pero ahora mismo no lo recuerdo. El caso es que ya ha pasado un año y sigo como entonces. Paseadora de Lisa: suspenso en botánica. ¿Sabe alguien cómo se llama?

martes, 14 de junio de 2011

Paseos a la moda


Mi experiencia como paseadora me ha proporcionado cierta sabiduría a la hora de decidir qué ponerme para ir al parque. Si queréis saber cuál es mi atuendo habitual, sólo tenéis que mirar la foto –una mujer elegante y sofisticada, adornada con bolso, delicados guantes y zapatos de tacón–, e inmediatamente imaginar lo opuesto. Efectivamente, esa soy yo: zapatillas deportivas y ropa de algodón (estoy viendo vuestras caras de decepción). Como imagen publicitaria, tal vez la modelo sirviera para vender esa chaqueta felina o esos zapatos de salón, pero quien tiene perro sabe que esa imagen pertenece al ámbito de la ciencia ficción (perruna).
Esta encantadora modelo bien podría estar en el Retiro. Casi puedo asegurar que está recostada sobre un plátano, y ese banco que se ve a la izquierda es clavadito a los que tenemos en nuestro jardín particular. Detrás es fácil situar el Estanque Grande, y si no fuera por ese edificio palladiano que se intuye al fondo, ¿quién podría negar que la sesión fotográfica tuvo lugar en el Retiro?
Todo esto es fruto de la especulación, por supuesto, pero es que hoy me he topado con esta imagen de los años cincuenta en el blog de Millie Motts y de repente me he visto a mí misma paseando de esta guisa con Lisa, altiva como una palmera de Fortune (si queréis saber cómo es una palmera de Fortune, podéis consultar un libro de botánica o leer mi primer post), y me ha entrado la risa, sobre todo al pensar cómo demonios iba a agacharme para recoger... ya sabéis qué.

viernes, 10 de junio de 2011

Crónica Fotográfica: 365 paseos con Lisa

365 paseos con Lisa

El señor Frederick Law Olmsted (1822-1903) era diseñador de parques públicos y jardines para manicomios, y esto es lo que opinaba sobre los efectos terapéuticos de la naturaleza en el individuo: "... para todos y en todo momento, la mayor y más valiosa gratificación que un parque nos proporciona es la sensación de una gran libertad".
Yo tengo poco más que añadir a sus sabias palabras. Os doy las gracias por haber compartido conmigo un año de fotografías del Retiro y de paseos con Lisa.
No quería dejar de despedirme personalmente y por eso hoy aparezco (sin que sirva de precedente) en la última foto. Por mi parte, espero seguir publicando fotos (mías y de mi colega paseador) y cosillas que os puedan interesar acerca de nuestro jardín particular.
Un abrazo