viernes, 19 de agosto de 2011

El Retiro cristiano

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Queridos amigos, estamos disfrutando de las vacaciones, merecidas, por supuesto. Desde el Mediterráneo, ha llegado a nuestros oídos que el parque del Retiro es uno de los focos de atención informativa estos calurosos días de agosto. En un principio lamentamos no estar en Madrid para realizar la crónica de los hechos, pero en seguida nuestros lectores se ofrecieron amablemente a sustituirnos, ¡sensacional! Muchas gracias a B. y J. por sus reveladoras fotografías (queridos amigos, os invito también a escribir un post).
Besos.

jueves, 28 de julio de 2011

¡Oh! (II): Parque Juan Carlos I

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Efectivamente, se trata del parque Juan Carlos I. Ese círculo rojo, más conocido como "el donut", es el emblema de este espacio urbano. Está situado junto al recinto ferial de Madrid (Ifema) y la vía de circunvalación M40, en el distrito de Barajas.
Yo ya conocía este parque, pero Lisa no, así que decidimos ir a dar un paseo el domingo por la mañana. Como casi siempre que salimos de excursión, prácticamente no había nadie por allí, aparte de corredores y ciclistas, supongo que porque siempre llegamos temprano a los sitios (Lisa necesita aliviarse y procuramos no hacerla esperar). El espacio es tan, tan grande, que abruma. He leído que tiene unas 160 hectáreas de extensión, que se distribuyen en diferentes zonas deportivas, botánicas y de ocio.

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Una de las áreas más especiales es el olivar de la Hinojosa: hileras e hileras de olivos centenarios que ya estaban aquí antes de la urbanización del parque.

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El arte cuenta con un papel destacado en el parque Juan Carlos I. Una senda de esculturas al aire libre (19 en total), algunas de gran tamaño, permite visitarlo desde una perspectiva cultural y a la vez lúdica. El gigantesco círculo rojo se llama Espacio Méjico y es obra de A. Casillas y M. García Cornejo.
Los aficionados a la bicicleta disponen de un servicio de préstamo gratuito que resulta muy práctico, por la gran distancia que separa un extremo del parque del otro: sólo hay que presentar el DNI y la única condición es no salir del recinto. Vimos también uno de esos trenecitos turísticos: en mi opinión, una manera fantástica de tomar contacto con el terreno y apreciar la gran extensión del parque en su conjunto.

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Hay además una ría, un lago, un auditorio, una gran zona arbolada con abundancia de pinos, áreas infantiles y de picnic, parque canino y equipamientos deportivos. No se puede pedir más. Bueno, sí, que el servicio de bicis abra antes de la 10: ¡es verano, por Dios, el sol de Madrid no se puede soportar a las 11 de la mañana!

martes, 26 de julio de 2011

¡Oh!

¡Oh!

Seguimos con nuestro periplo por los parques de Madrid. Los que vivís aquí seguro que ya sabéis dónde está tomada la fotografía y qué está mirando Lisa, pero ¿y los demás? Mañana publicaré un breve post sobre este parque, acompañado de algunas fotos.

lunes, 25 de julio de 2011

Un árbol menos


El pasado viernes a las 20.30 de la tarde los paseantes del parque del Retiro vivieron un momento de angustia. En el paseo de Coches, frente a la entrada de la antigua Casa de Fieras, un ruido de crujir de huesos les hizo mirar a todos lados en busca del origen de tan extraño sonido. De repente, una gran rama de la sófora de Japón que sombrea este rincón del parque se vino abajo. Milagrosamente, nadie pasaba por debajo en ese momento ni descansaba en el banco de piedra que rodea el tronco. La rama, de unos siete metros de longitud, se desplomó a escasos centímetros de un puesto de helados. Numerosos curiosos se habían congregado en el lugar para comentar la escena cuando, de nuevo, otra enorme rama se resquebrajó y quedó suspendida a media altura del tronco.


En este punto, hicieron acto de presencia varios agentes de la Policía Municipal, en coche y a caballo. Lisa y yo llegamos al lugar de los hechos también en ese momento, e inmediatamente antes de que lo hicieran los bomberos. Lo que ocurrió a continuación, os lo podéis imaginar: un montón de policías acordonando la zona, un bombero con la sierra mecánica en ristre y, ay, poco más. Un triste final para un árbol enorme, probablemente muy anciano, de un porte majestuoso. Mucha gente se sentaba a su sombra para tomarse tranquilamente un helado.

lunes, 11 de julio de 2011

Parque Tierno Galván: ¡qué praderas!


El Retiro es un parque maravilloso, entre otras razones, porque aúna elementos arquitectónicos y botánicos únicos. Yo ya lo conozco bastante bien, creo, pero no por eso me canso de él. Dicho esto, Lisa y yo nos hemos quedado prendadas de un parque de Madrid que hemos visitado por primera vez este fin de semana. Antes de continuar, quiero dar las gracias a los amigos generosos que prestan sus coches para que los que no tenemos podamos alejarnos de casa con nuestra mascota algo más de unos pocos cientos de metros.
Como iba diciendo, el viernes nos dimos un paseo por el parque Tierno Galván. Este espacio verde ocupa 45 hectáreas del distrito de Arganzuela y empezó a urbanizarse en los años ochenta. Yo esperaba encontrar un parque con poca vegetación, o en todo caso con árboles aún jóvenes, con mayoría de zonas asfaltadas y bastante pequeño (en nuestro jardín particular disfrutamos de 118 hectáreas). Error, error, error.
Este jardín urbano tiene un precioso lago rodeado de una senda (se extiende por todo el parque) para caminar o montar en bicicleta, muchos árboles majestuosos, de gran porte, que se elevan sobre ondulantes alfombras de un cuidadísimo césped. Esto fue lo que más me impresionó: ¡qué praderas! En el Retiro tenemos el Palacio de Cristal, sí, pero no praderas de ese tamaño. De eso nada.


El parque Tierno Galván aprovecha el fuerte desnivel del terreno y ofrece a cambio unas bonitas vistas de Madrid, y además acoge en el mismo recinto algunos equipamientos interesantes: un auditorio al aire libre, un cine IMAX y el Planetario de Madrid.


Lisa estaba tan entusiasmada como yo, por supuesto. Os lo podéis imaginar: un parque nuevo. Se dedicó a explorarlo todo, a husmear cada árbol, a galopar por las colinas. Era tarde, hacia las nueve de la noche. Y esa luz...

martes, 5 de julio de 2011

De excursión por las Pesquerías Reales


No es que nuestro jardín particular se nos haya quedado pequeño, pero a veces apetece cambiar de aires y pasear por un entorno menos domesticado. Lo pasamos muy bien en nuestra excursión y no quería dejar de publicar algunas fotos, por si a alguien le apetece una escapada cerca de Madrid.


Visitamos un paraje precioso en la provincia de Segovia: la senda de las Pesquerías Reales. Este recorrido no presenta dificultad y es muy recomendable incluso en verano, ya que el curso del río Eresma (en este tramo se denomina Valsaín) acompaña durante todo el trayecto y la vegetación se acumula formando zonas umbrías y refrescantes. Si aprieta el calor, basta descalzarse y remojarse los pies.
Lisa disfrutó muchísimo del paseo, se metió en el río un montón de veces y terminó el día rendida. Siempre decimos que a Lisa no le gusta el agua, pero al parecer depende del tamaño de la masa de agua: ni ducha, ni manguera, ni fuente, ni mar... pero sí un río, mira por dónde.


Este recorrido es bastante popular entre los aficionados al senderismo. Sin embargo, y sorprendentemente, apenas nos cruzamos con cuatro personas, y eso que era fin de semana. Fue una excursión estupenda, la verdad.
La senda de las Pesquerías Reales debe su nombre al rey Carlos III. Este monarca, además de impulsar la creación o reforma de algunos de los lugares que hoy se consideran más bonitos de Madrid, era gran aficionado a la pesca, de modo que hizo acondicionar diversas partes del río para su solaz: el adoquinado de los márgenes, obviamente para facilitar el acceso, y la construcción de algunas presas, con el fin de que las capturas fueran más abundantes. Las ventajas de ser rey, en fin.

domingo, 26 de junio de 2011

Neo, un perro extraordinario


Leí hace tiempo un libro estupendo, Todos los perros de mi vida, de Elizabeth von Arnim, y de él acabo de rescatar unas palabras, muy oportunas en este momento tan triste:

Brindo por los perros buenos.
Sea cual sea su raza, tengan o no pedigrí,
aunque nunca hayan ganado un premio de postín,
brindo por los perros buenos.
Por los rabos que se agitan, por las miradas sinceras,
la extraordinaria valía y lealtad insospechada
que tal y como merecen nunca serán valoradas.

Por favor, observad esta foto.
Podría contaros sobre ella dónde la tomé, en qué circunstancias, a qué hora, quién más estaba presente... Sin embargo, todos esos datos son irrelevantes, pues lo realmente importante es que el perro que aparece en ella se llamaba Neo y que esta imagen resume un instante de felicidad suprema.
Mi querido Neo era un perro extraordinario, y como buen labrador adoraba zambullirse. He decidido que esta es la fotografía perfecta para rendirle un homenaje, a pesar de que apenas se le intuya entre las olas.

sábado, 25 de junio de 2011

El árbol suicida

El pino suicida

El lunes Lisa y yo nos topamos con esta escena durante el paseo matinal: el servicio de jardinería del Retiro estaba a punto de talar el pino que veis en la foto. Estuve charlando con los empleados que se congregaron para colaborar en el operación, y juntos llegamos a la conclusión de que este árbol había mostrado desde su juventud tendencias suicidas. En realidad fui yo quien dejó caer esta teoría durante la conversación, pero ninguno de los presentes mostró sorpresa por lo que dije. Según los cálculos de los jardineros, debía de tener unos cien años. Ya a edad temprana este pino carrasco comenzó a separarse de su destino natural: el crecimiento vertical. Por la forma que finalmente adoptó su porte, daba la sensación de que había hecho denodados esfuerzos por conseguirlo, como si hubiera tomado la determinación de no ser como los demás, y así giró y giró, alcanzó la horizontalidad y prosiguió en su curva sin retorno. Su obstinación por doblegar las leyes de la naturaleza ha dado al fin su fruto, pero cuánto esfuerzo y tiempo invertidos.
Unos días atrás se tomó la decisión de talarlo. El punto más elevado del tronco había comenzado a quebrarse, exhausto por la tensión, y puesto que el Retiro es un parque público, la seguridad de los paseantes estaba en riesgo. No quedaba otra solución.
Y el árbol suicida se salió con la suya.
Lisa y yo nos marchamos antes de que tronaran las máquinas. No quisimos asistir al funeral.

domingo, 19 de junio de 2011

Lisa vs. Lukánikos

A estas alturas de la película prácticamente todo el mundo sabe que en Atenas hay un perro protestón al que le falta tiempo para colocarse en primera fila de cualquier manifestación que se convoca en la calle (y ya van unas cuantas desde 2008). Pero Lukánikos, el perro en cuestión, no hace únicamente acto de presencia, sino que participa de la protesta y adopta una actitud reivindicativa y casi temeraria, pues se planta ante los agentes antidisturbios y ladra como un descosido. En ocasiones incluso se le ha visto esquivar los botes de gases lacrimógenos y burlar los impactos de objetos, piedras y porras.
Por motivos que se desconocen, Lukánikos está en el bando de los indignados.
Este hecho resulta hasta cierto punto una contradicción, ya que las autoridades atenienses hacen gala de una actitud especialmente humanitaria con los perros y gatos callejeros que pueblan la ciudad, ya que se ocupan de identificarlos, esterilizarlos y, lo que es más sorprendente, respetarlos. De su alimentación se encargan de manera altruista los ciudadanos, en un gesto que les ennoblece como seres humanos.
La primera vez que vi por la tele a Lukánikos caí en el gran parecido físico con Lisa, luego, al conocer la historia del ya famoso perro anarquista, pensé en lo distintos que eran.
¿Os he contado alguna vez que Lisa no ladra? Es decir, sabe ladrar, pero apenas utiliza el ladrido como reclamo, ni tan siquiera como defensa. Si está con perros muy jóvenes o cachorros, que como es lógico suelen alborotar mucho, suelta un ladrido seco, de autoridad, para poner paz entre las partes. Si se encuentra con perros adultos como ella y hay alguno con ganas de bronca, Lisa se da media vuelta, se aparta, huye de los conflictos. Detesta el ruido y las multitudes, aunque los soporta estoicamente. Tengo un amigo que dice que Lisa es violencia cero, y es verdad. No conozco un perro más pacífico que Lisa.

jueves, 16 de junio de 2011

Suave y ligero como una pluma

Suave y ligero como una pluma

Hace meses publiqué una foto de este árbol, sin saber su nombre. Creo que lo busqué y lo encontré, pero ahora mismo no lo recuerdo. El caso es que ya ha pasado un año y sigo como entonces. Paseadora de Lisa: suspenso en botánica. ¿Sabe alguien cómo se llama?

martes, 14 de junio de 2011

Paseos a la moda


Mi experiencia como paseadora me ha proporcionado cierta sabiduría a la hora de decidir qué ponerme para ir al parque. Si queréis saber cuál es mi atuendo habitual, sólo tenéis que mirar la foto –una mujer elegante y sofisticada, adornada con bolso, delicados guantes y zapatos de tacón–, e inmediatamente imaginar lo opuesto. Efectivamente, esa soy yo: zapatillas deportivas y ropa de algodón (estoy viendo vuestras caras de decepción). Como imagen publicitaria, tal vez la modelo sirviera para vender esa chaqueta felina o esos zapatos de salón, pero quien tiene perro sabe que esa imagen pertenece al ámbito de la ciencia ficción (perruna).
Esta encantadora modelo bien podría estar en el Retiro. Casi puedo asegurar que está recostada sobre un plátano, y ese banco que se ve a la izquierda es clavadito a los que tenemos en nuestro jardín particular. Detrás es fácil situar el Estanque Grande, y si no fuera por ese edificio palladiano que se intuye al fondo, ¿quién podría negar que la sesión fotográfica tuvo lugar en el Retiro?
Todo esto es fruto de la especulación, por supuesto, pero es que hoy me he topado con esta imagen de los años cincuenta en el blog de Millie Motts y de repente me he visto a mí misma paseando de esta guisa con Lisa, altiva como una palmera de Fortune (si queréis saber cómo es una palmera de Fortune, podéis consultar un libro de botánica o leer mi primer post), y me ha entrado la risa, sobre todo al pensar cómo demonios iba a agacharme para recoger... ya sabéis qué.

viernes, 10 de junio de 2011

Crónica Fotográfica: 365 paseos con Lisa

365 paseos con Lisa

El señor Frederick Law Olmsted (1822-1903) era diseñador de parques públicos y jardines para manicomios, y esto es lo que opinaba sobre los efectos terapéuticos de la naturaleza en el individuo: "... para todos y en todo momento, la mayor y más valiosa gratificación que un parque nos proporciona es la sensación de una gran libertad".
Yo tengo poco más que añadir a sus sabias palabras. Os doy las gracias por haber compartido conmigo un año de fotografías del Retiro y de paseos con Lisa.
No quería dejar de despedirme personalmente y por eso hoy aparezco (sin que sirva de precedente) en la última foto. Por mi parte, espero seguir publicando fotos (mías y de mi colega paseador) y cosillas que os puedan interesar acerca de nuestro jardín particular.
Un abrazo

jueves, 9 de junio de 2011